sábado, 31 de agosto de 2013

Construyendo la Paz desde la Educación

Para cumplir con mi cometido de escribir sobre todas las charlas que se dictaron en el Colegio La Fontaine, con motivo de sus 20 años; les comento sobre la última charla del ciclo: “Construyendo la Paz desde la Educación”, dictada por el Maestro Arnau Serra S. del Consejo Cultural Permanente Pro Paz.
Sin duda una ponencia diferente; porque aparte de contar con algunos inciensos encendidos, una indumentaria especial del orador, y ser filmada; nos llevó a reflexionar y conocer algunos aspectos inesperados.
No se ajustó tanto al título sino que fue derivando por algunos derroteros a los que llevaron las consultas de la audiencia.
Dejó algunas tareas, que algunos decidieron adoptar; como hacer la prueba de no enojarse por 20 días seguidos.
También alguna reflexión sobre el perdón.

A quien le interese profundizar; les dejo el link que nos compartieron. LINK

domingo, 25 de agosto de 2013

Contribuir - Colaborar

“Contribuyo, luego existo”, es el título del libro que Patricio Rivas disponibiliza en su blog; al que llegué producto de las recomendaciones que me envía cada semana mi coach de marca personal: Gabriel Bunster.
Me encantó encontrarme con alguien que expresa tan bien lo que pienso.
Yo lo llamo colaboración; y por lo mismo denominamos colaboradores a los empleados de la compañía en que trabajo.
Patricio Rivas habla de contribuyentes; pero lo que queremos decir es lo mismo: Que las personas se sienten más felices si se sienten colaborando o contribuyendo en lugar de sólo haciendo tareas sin participar de su finalidad.
Obviamente una persona que pone todo su ser en lo que hace, será más plena que quien hace lo que hace sólo porque se lo ordenan o porque se supone que es lo que debe hacer.
Les invito a leer el libro, reflexionar y comentar sobre él.

Sin duda un aporte en esta vorágine laboral en la que hoy nos desenvolvemos.

viernes, 16 de agosto de 2013

El estigma del colegio

Es el título de un post en el Blog de Gabriel Bunster, el cual iba a comentar; pero me dije a mí misma: mejor lo hago post en mi blog.
Él señala lo siguiente:
“El colegio fue un sistema terrible, carcelario se podría decir. Ibas obligado. Debías estar atado, no literalmente, pero como si lo estuvieras, en un asiento duro, incómodo, en un lugar que se te asignaba, o te tocaba. Y tenías que aprender lo que ese tipo mayor que andaba allá adelante, decía. Y cada cierto tiempo, te sometía a pruebas y exámenes, que si no rendías, si no sabías, las penas del infierno. Malas notas, reprimendas, clases complementarias, y el juicios de tarado, idiota o cosas por el estilo.”
Probablemente esa fue y sigue siendo la verdad para muchos; pero debo confesar que nunca lo fue para mí.
Ya les conté de mi primer día de clases. Fue un día muy feliz.
Y claro, creo que todo es cuestión de enfoque.
Yo disfrutaba ir al colegio porque tenía muchas ganas de aprender; y, si bien tenía mis ramos favoritos, siempre pensé que era “la oportunidad” para aprender de todo.
Me gustaba ir al colegio porque lo pasaba bien con mis compañeras y porque me encantaba hacer las tareas y hacerlas bien, para sacarme buenas notas y con ello hacer felices a todos: a mis padres, a mis maestros y a mí misma; porque era muy agradable recibir tal reconocimiento.
Nunca fui egoísta con lo que aprendía y siempre me gustó enseñar. No sabía “soplar” en las pruebas, porque me pillaban; pero siempre dejé las hojas de mis pruebas lo suficientemente visibles para que mis compañeras pudieran comparar sus respuestas y resultados.
Yo nunca copié; porque confiaba más en mí que en el resto.
Siempre fui ordenada para estudiar, metódica y sistemática.
Creo que los calificativos: aplicada y estudiosa me quedan bastante bien.
Nunca me sentí compitiendo con mis compañeras; aunque tuve algunas que sí querían competir conmigo. Simplemente me esforzaba para ser ”la mejor de la clase” y de todas las clases. No siempre lo lograba; pero, en algunas, también se valoraba mi esfuerzo.
Por último, no estaba apurada por salir del colegio; pero tampoco fui de las que quería quedarse. Era el paso necesario para ir a la universidad y obtener un título profesional. Esa era la meta que nos propusieron nuestros padres, a sus cuatro hijos; y todos lo logramos.
Pronto me di cuenta que uno no para nunca de aprender y he seguido realizando cursos de perfeccionamiento de todo tipo todo el tiempo.
Hoy se habla de una crisis en la educación y la comparto; porque no es posible que nuestros hijos estén asistiendo al mismo estilo de enseñanza que se usó con nosotros. Hay que evolucionar.
Los niños y los jóvenes de hoy no son como éramos nosotros a su edad.
Yo tengo confianza en que mis hijos se desarrollarán en lo que ellos quieran y como ellos quieran.
Yo misma me sigo forjando a mí misma y estoy atenta a las innovaciones. No las sigo a la primera (como lo demuestra mi celular); pero sé que tarde o temprano uno debe adaptarse a las nuevas necesidades. Cada uno a su ritmo y en la medida que va descubriendo qué es lo que le conviene para ser mejor.

jueves, 15 de agosto de 2013

Justicia y Educación

Fue el título de la charla que dictó el 20 de Junio el Ministro de la Corte Suprema: Hugo Dolmensth; en el ciclo de charlas con motivo de la celebración de los 20 años del Colegio La Fontaine.

Le dije, en algún momento, al Rector; que estaba haciendo un post de cada charla; y, así “me obligo” a ello.

Me he demorado porque además he estado haciendo muchas cosas que ya les contaré; pero no podía dejar de referirme a este señor; que, siendo abuelo de una pequeña estudiante del colegio, preparó una estupenda ponencia en que nos habló nada menos que de Educación Cívica.

Fue una clase magistral, rememorando sus antiguas enseñanzas de la Escuela Normalista, donde se preparó como profesor, antes de ser abogado.

Inició su exposición hablándonos de lo que les enseñaban en la Escuela Normal, que formó tan buenos profesores. Lo primero: motivar a los alumnos. Y nos contó un cuento que capturó nuestra atención y que sirvió para dar paso a lo que quería comunicarnos.

Motivación: algo que muchos profesores actuales ni siquiera se plantean y esperan que los alumnos sólo reciban los contenidos, hagan las tareas y se saquen buenas notas.

Fue una agradable jornada en la que nos habló de los equilibrios de los poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). Se refirió a algunos hechos contingentes y nos explicó la importancia de preparar, en las escuelas, a los ciudadanos.

Una vez más, agradecida de haber tenido la oportunidad de haber compartido esta experiencia con los demás asistentes; y por eso la comparto aquí también; con la esperanza de motivar a los ciudadanos a ocuparse ellos mismos de formarse y a estar atentos a cada oportunidad que se presente para ello.

sábado, 3 de agosto de 2013

Una Relación para una Autonomía Responsable

Fue el título de la charla dictada el 13 de Junio por Leonor Barahona, Psiquiatra de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, en el Colegio La Fontaine.

Partió hablándonos de la Salud Mental y cómo influyen en ella los factores genéticos y los factores ambientales.
A veces los factores genéticos no tienen la posibilidad de manifestarse; y, donde siempre podemos influir es en los factores ambientales.

Respondió amablemente a las preguntas de la audiencia; la mayoría e ellas enfocadas a lo “enfermos” que estamos hoy como sociedad; y cómo nos influimos unos a otros, a veces más negativa que positivamente. Comentaba que en materia de políticas públicas también se está actuando más correctiva que preventivamente.

La gente no tiene espacios ni tiempo para demostrarse afecto y éste es el factor ambiental más importante para mantener un saludable estado mental.

La foto de la expositora es una colaboración de Malú Sierra (apoderada de cuarto medio), quien gentilmente me la hizo llegar por correo.

El ciclo de charlas ha sido un real aporte a la comunidad; lástima que no muchos han destinado el tiempo para asistir y participar; pero, como dijo el Rector:”seremos perseverantes”.
Me sumo a ello, contándoles algo aquí; para sembrar la inquietud y para, con el cariño de siempre, compartir todo lo que la vida generosamente comparte conmigo.