domingo, 24 de julio de 2011

Violeta Parra

Leí en el diario, hace unos días, que Andrés Wood presentará su película sobre Violeta Parra, basada en el libro “Violeta se fue a los cielos” escrito por Ángel Parra.
Me encontré con ese libro hace tiempo, lo leí y me emocioné; es que Violeta es una de las mujeres que admiro. Mujer intensa, apasionada y auténtica. Dueña de su vida y dueña de su muerte.
Sólo ella pudo escribir “Gracias a la vida” y después, con un tiro, cerrar este capítulo.
Siempre pensé que quien se quita la vida era un cobarde; pero desde que supe que los Mayas preparaban niños para morir por su pueblo, que los esquimales y algunos indígenas al llegar a la vejez se apartaban de los suyos y se dejaban fluir; a veces también me parece que hay que tener mucho valor para decidirse a decir adiós. Mi opción es seguir adelante aunque se ponga pesada la pista; porque como dice una de mis frases inspiradoras:  "después de cada noche, viene un amanecer; y yo no me lo quiero perder".
Violeta no tuvo una vida fácil; pero, de algún modo, se las ingenió para hacer lo que quería hacer. Desenvolverse en un mundo machista, clasista y discriminador no era fácil en esos tiempos; y todavía no lo es. A pesar de ello: escribió, cantó, bordó, pintó, viajó, tuvo familia, amigos y amores. Recopiló nuestro saber popular y lo volcó hacia nosotros mismos; para hacernos sentir orgullosos de nuestras raíces.
“Violeta se fue a los cielos”, no hay duda; porque Violeta no ha muerto ni morirá. Es parte de todos los chilenos y de toda la humanidad.

1 comentario:

  1. Buena reflexión de Violeta Parra; me prepara para ir a ver la película de Andrés Wood.
    Saludos

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