jueves, 7 de abril de 2011

Gestión del Conocimiento

Conocí por fin a Javier Martínez.
Hace tiempo mi amiga Carolina Adaros me envió un correo con una de sus Newsletter.
Desde entonces, las leo mensualmente ya que me inscribí en su distribución.
Me encanta porque dice las cosas que pienso: que el proceso educativo no se ha sintonizado con los tiempos que vivimos, que aprender no es acumular contenidos y que el conocimiento no es lo mismo que la información.
Hay un comercial que se apropió del “aprender haciendo”; y lo comparto plenamente. Es por ello que, estando en el ámbito de la Capacitación, Formación, Educación y el Coaching me interesa profundamente esto de la Gestión del Conocimiento.
Inicialmente me había autodenominado Gerente de Gestión del Conocimiento en el OTEC; pero me dejé convencer de escribir Directora de Capacitación en mi tarjeta de presentación. Me pareció más modesto. Sin embargo, es la Gestión del Conocimiento lo que me motiva. El cómo la gente aprende y comparte lo que sabe.
Personalmente me estimulo por aprender aquello que la gente me pregunta. Me estimula saber para dar a conocer.
Y algo tengo, porque la gente siempre me pregunta; no sólo en la oficina, sino también en la calle y donde quiera que esté.
Hace tiempo, en la Universidad, debatíamos con un compañero porque él quería saberlo todo, sólo por saber; a lo que yo replicaba: te volverías loco; porque el saber, aún cuando no ocupa lugar, exige ser entregado. Siempre pensé que el saber es para compartirlo, porque engrandece al que recibe y engrandece más al que da.
Me lo recordó la historia que contó Javier en su ponencia en el Seminario de RRHH “Gestión del Conocimiento: Nuevos Modelos de Gestión en la Economía Digital” que realizó la Cámara Oficial Española de Comercio de Chile, el día 22 de Marzo en Hotel NH, al que asistí: Un pobre se sentó al lado de un sabio y al sabio se le cayó un diamante. El pobre se lo pidió y el sabio se lo dio. El pobre salió corriendo para que el sabio no se arrepintiera. Pero después volvió y, en lugar del diamante, le pidió que le diera la sabiduría para desprenderse tan fácilmente del diamante.

El saber no es para uno, es para el colectivo; porque nos hace mejores a todos y si todos somos mejores, tendremos un mundo mejor.

1 comentario:

  1. Es seguro que algo tienes en particular que hace que la gente se te acerque a preguntar...es tu don y ya está descubierto: ENSEÑAR...
    saludos, Pilar

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