jueves, 4 de noviembre de 2010

Mis encuentros con la muerte

A propósito de Halloween, me acordé de mis encuentros con la muerte.

El primero: Cuando nacieron mis gemelos.
Sufrí una preeclampcia severa y casi me fui “para el otro lado” durante la cesárea.
No podía respirar, pero le pedí a Dios que me dejara quedarme.
Tenía un hijo pequeño y ahora dos más que cuidar.
Me lo permitió.

El segundo: Le llamé “Mi encuentro con Joe Black”, a propósito de la película de Brad Pitt que estuvo de moda en ese tiempo.
Sentí los síntomas de un ataque cardiaco. Un dolor intenso en el pecho y, el brazo izquierdo casi no lo podía mover.
Me atendió el médico, pero encontró que todos mis signos vitales estaban bien.
Fue un ataque de angustia.
El haberlo sufrido me sirvió después para ayudar a una amiga a quien le pasó lo mismo en el trabajo.

El tercero: Aún no se produce; pero desde el verano tengo el presentimiento que será el último.
Mis niños ya están grandes.
No tanto; pero creo que de algún modo, como las aves, los estoy viendo volar solos.
Igual estoy “renegociando”.

Acercarse a la muerte hace bien.
Le cambia el sentido a la vida y le da la importancia adecuada a las cosas.

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