lunes, 30 de diciembre de 2019

Abraza la incertidumbre


Hace días que vengo pensando en hacer un post con este título; y qué mejor que en estos días de cierre de año y de inicio de un 2020 que estará ciertamente incierto.
El parche de la foto lo eligió uno de mis hijos en el Evento Fome al que asistimos en Noviembre y que se realizó en un lugar distinto del habitual precisamente debido a las movilizaciones.
Chile cambió, todos hemos cambiado.
No hemos dejado de celebrar la Navidad y nos aprontamos a celebrar el Año Nuevo y a vacacionar; sin embargo las movilizaciones continúan y se pronostica que en Marzo recobrarán más fuerza.
Los que apuestan a que “se calmará” se equivocan, como el que dijo “esto no prendió”. Porque, como dice Mayol, el “estallido social” es precisamente eso: un estallido, donde no queda mono parado. 
Todo se resiente: el ánimo, las relaciones, los pensamientos y las acciones.
Estamos recién abriendo los ojos (despertando, como dicen algunos).
Es triste, doloroso y brutal que nos estemos confrontando con tanta rabia y con tanta violencia; pero… “a la chilena”: ni tanto, ni tan poco.
Hemos creado nuevos lenguajes, nuevos símbolos y nuevos valores. Aunque para mí, más que causas económicas o políticas (que también las hay), son causas morales y emocionales las que están en escena.
Es tanta la energía, que se renueva día a día, que nos ha llevado a vernos, a encontrarnos y a volver a hablarnos.
Estábamos tan aturdidos en el consumo, los celulares y el trabajo incansable sólo para tener cosas; que nos habíamos olvidado de saludarnos, de acogernos, de entendernos y de empatizar con los demás.
Varias voces vaticinaban este estallido, varias ponían los temas emocionales y neurológicos en la mesa; pero pocos se hacían cargo.
Somos un país especial, acostumbrado a las catástrofes y a la solidaridad. Los chilenos y quienes vienen a vivir a este país, rápidamente adoptan estos códigos; que nos hacen decir y decirnos que “todo va a estar bien”; porque si no lo está, es porque aún no ha terminado.
Será un proceso largo, así que a prepararse.
Todavía falta que se derrumben más cosas, pero abrigo la esperanza que se resolverá de la mejor manera para todos; porque, como vengo diciendo desde hace rato, las comunidades organizadas y solidarias no son pocas, y están cumpliendo su rol.
El gobierno, las instituciones, las empresas y todas las tribus tendrán que adaptarse a un nuevo orden; porque, como lo dije antes, la digitalización (entendida como la era digital o revolución digital)  así lo exige.
Los mayorcitos tenemos miedos, porque vivimos el 73 y sus consecuencias; pero los jóvenes no. No tienen miedo a la fuerza bruta ni al devenir; por eso: abraza la incertidumbre. Bienvenido 2020, con todo lo que tengas que enseñarnos a los de este país y al mundo entero.

Felices fiestas!


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