miércoles, 13 de noviembre de 2019

Mis reflexiones


Muchas cosas han pasado este año, trayendo a mi vida transformaciones profundas; y, sin duda, esta transformación país, es la gotita que faltaba para dejarme flotando en un mar de incertidumbre y de ilusiones.
Imposible no referirme a este tema y qué mejor para retornar a las pistas de la escritura, que dejé en pausa, desde Junio, sin causa explicable; quizás porque a veces es bueno hacerlas para reflexionar sobre nuevos rumbos y para recibir un nuevo impulso de mis seguidores que dicen extrañarme.
He tenido varias ideas para nombrar este post y le he dado vueltas a varios contenidos y enfoques; pero con lo vertiginoso  que está todo por estos días, finalmente decidí hacerlo desde el enfoque personal. Ya incluiré otros, con datos y reflexiones que  me han compartido.
Siempre me defino como una optimista y me declaro que los cambios son para mejor.
También me gusta declararme protagonista; por lo que estoy buscando el espacio en el que mejor pueda colaborar; porque claramente esta “revolución” sin rostros, sin voceros y sin “negociadores” es una nueva evidencia del “mundo digital” en el que nos encontramos insertos.
Tuvimos un adelanto con la revolución pingüina, que nos dejó a todos boquiabiertos con las capacidades de coordinación y movilización que desplegaron.
Esta vez los ciudadanos se manifiestan; se convocan a través de las redes sociales y observamos como las distintas “células” se reúnen y se expresan.
 Atención con esto. Porque en  el “mundo colaborativo”, no vamos a encontrar soluciones a través de “representantes”. Esta sociedad “participativa” y “presente” trae consigo otras formas de organización.


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