lunes, 12 de octubre de 2015

Educación inclusiva

El 01 de Octubre de 2015 asistí al VI Seminario “Hacia una educación inclusiva. ¿Qué puede aportar la educación especial?” invitada por la SOFOFA y la Fundación Luz.

De las muchas cosas que tengo pendientes de contarles, decidí partir por aquí, porque reúne los dos temas que me movilizan: educación e inclusión.

Asistí, esta vez, como representante de Fundación Eres; y disfruté mucho de las ponencias y el panel conducido por Mónica Rincón.

Los expositores fueron:
Catalina Opazo – representando al Ministerio de Educación; quien nos habló de las políticas públicas y de la reforma educacional.
Sandra Fuentes – Directora del Colegio Santa Lucía; quien nos mostró la labor de Fundación Luz en estos 90 años y cómo el colegio Santa Lucía se ha hecho cargo de la atención educativa de niños y personas ciegas o con baja visión; para integrarlas a la vida cotidiana.
Cristián Infante – de Yoincluyo; quien nos habló desde cuatro enfoques distintos: como director de colegio, secretario ejecutivo para la Vicaría de la Educación, como partícipe de Yoincluyo y como profesional (abogado) que después de ejercer se vuelca como actor activo en el ámbito educativo.
Tomás Recart – Director ejecutivo de Enseña Chile; quien nos habló como sostenedor y joven emprendedor; con un mensaje preciso: “foco en los niños”. Repetidamente insistía en que no nos enamoremos de una solución; sino enamorarnos de solucionar el problema que hoy tenemos.

Se recibieron preguntas del público para el panel a través de un mecanismo tecnológico sencillo que no había visto en otras presentaciones: las personas podían enviar un mail a una cuenta de correo creada para el seminario.
Mientras se habilitaba el sistema Mónica les hizo una simple y compleja pregunta a los panelistas: ¿Cuál fue la mejor y peor idea de los expositores? Tuvo luego que suavizarla a mejor y mejorable idea; para que nadie se incomodara.

Son tantos los temas que están en discusión y tantas las aristas desde las cuales pueden segmentarse los distintos enfoques; sin embargo la conclusión es que una vez más la tarea les queda a los docentes y la verdadera cuestión es cómo vamos a ayudar.

No podemos hablar de escuelas inclusivas a menos que todas puedan recibir a todo tipo de niños; pero aún no todos están dispuestos a compartir con todos; por eso la tarea de cambiar la cultura es primordial; y para el cambio de cultura no bastan las ideas y las palabras, la cultura se construye con el actuar.

De las muchas cosas que se compartieron, me quedó dando vuelta que Chile es el país que más modelos educativos ha probado; lo cual puede verse como una ventaja o como una desventaja.
Yo, como tengo un pensamiento positivo, lo veo como una ventaja.

En los últimos tiempos mis propios paradigmas han ido cambiando; de una educación definida para el promedio, debemos mutar a una educación de acuerdo a las necesidades de cada cual; no dejar de brindar todas las oportunidades de descubrir y desarrollar las potencialidades de los niños; y, como estamos en un sistema complejo e interconectado: de los jóvenes, adultos y adultos mayores.

Nadie se las sabe todas, nadie tiene la verdad. Hay que estar atentos para identificar las reales necesidades y los apoyos con los que podemos contar.

Para mí, las escuelas especiales tienen un importantísimo rol: enseñar a los docentes y a la comunidad cómo se debe tratar a las personas con las características que ellas han abordado; para que no nos resulten “raras” o “ajenas”; porque en la medida que interactuemos todos con todos más aprendemos y más nos enriquecemos culturalmente.

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