sábado, 11 de julio de 2015

Neurociencia y comportamiento

Gabriel Bunster me invitó a comentar su post Neurociencia y comportamiento y, por supuesto, así lo hice.
Luego pensé que sería una buena idea compartirlo y también mi comentario.
Revisen el link previo y aquí está mi comentario (enriquecido con otros links).

Les invitamos a dejar los suyos.

Estimado Gabriel:
Me surgen varias reflexiones de lo que compartes:
La primera, respecto de la Neurociencia; a mi modo de ver poco explorada y poco empleada en nuestro país.
Como sabes, hace unos años, con nuestro amigo Jorge nos Certificamos en la Herramienta Value Drivers; que obtiene el Perfil de Potencial Natural de las Personas; y, desde allí, aprendí que no sólo los factores fisiológicos determinan nuestro comportamiento, sino también los factores valóricos y emocionales; además de nuestros propios “haceres” .
Con mi hermano Jaime (Kinesiólogo Holístico) he aprendido también que no sólo somos un cuerpo físico, sino también un cuerpo químico, emocional y sutil. Por lo tanto, nuestra existencia no sólo tiene que ver con nosotros, sino con nuestros antepasados, nuestra cultura, nuestra conexión con el entorno y con todo aquello a lo queramos darle sentido.
La epigenética es también otro mundo que he comenzado a explorar y que me hace mucho sentido; pues con mi experiencia de criar gemelos es muy interesante descubrir las variaciones posibles en la información contenida en el ADN.
Siempre creí que los pensamientos son los que hacen la diferencia (“si controlas tus pensamientos, controlas tus sentimientos” decía Wyne Dyer; otro al que sin proponérmelo he terminado siguiendo); y “somos materia que tomó conciencia de su existencia” decía Carl Segan, otro que forma parte de la lista de personas que me inspiran
Soy de las que piensa que podemos ser lo que queramos ser.
Un amigo me dijo una vez “las limitaciones están aquí” (señalando su cabeza, y por cierto su cerebro).
El cerebro es la CPU que, según muchos, explotamos en un porcentaje reducido. Es el órgano maravilloso que gestiona nuestros sentidos y organiza todas nuestras funciones; es el órgano que crea los mundos que vivimos y por lo tanto recomiendo alimentarlo con buenas vibras y como dice el dicho: si quieres cambiar el mundo, empieza por ti.

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