lunes, 27 de enero de 2014

Mis vacaciones 2014

Me acordé que cuando estaba en el colegio (en básica), la primera actividad volviendo a clases era hacer una composición acerca de las vacaciones.
No sé si será algo que en estos tiempos hagan (no creo), pero me acuerdo que me gustaba mucho, porque se trataba de escribir; y es algo que a mí me encantaba hacer desde siempre.
En ese tiempo las vacaciones eran largas y pasaban muchas cosas.
En mis vacaciones 2014, que me tomé por tres semanas; también las declaro largas, porque ahora soy una profesional; y … merecidas.
Hice una necesaria desconexión de todo y de todos para hacer una conexión intensa con mi familia; en el lugar al que vamos casi todos los años: Coñaripe.
Mi hijo mayor me pidió que viajáramos después del 12, así es que nos fuimos el 13.
La primera semana estuve en Santiago dedicada al ocio y las últimas dos semanas de conexión con la naturaleza: con el cielo y las estrellas (que en Santiago vemos poco aunque también están aquí); con el sol, la lluvia y las nubes desplazándose; con la vegetación, la tierra, la lava seca y las piedras; los animales, las aves y las cosas ricas para comer.
Nada de correo, Facebook ni internet para mí. Mi marido casi no lo usa; mis hijos se bastaron con la conexión de uno de sus celulares. Lo importante es que nos dimos tiempo para experimentar otras cosas: conversar, salir y compartir.
Llevaron el kayak, nadamos y fueron de excursión.
Llevamos unos juegos de mesa y recordamos viejos tiempos.


Agradezco a mis hijos que hayan compartido estas semanas conmigo; y también a Juan Carlos por llevarnos y proporcionarnos bienestar. (Él cocina, nos traslada y nos inventa actividades).
Ahora de vuelta al trabajo; “con renovados bríos” como suelo decir.

¡Bienvenido 2014!  ¡Aquí vamos!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario