sábado, 21 de septiembre de 2013

Fiestas Patrias

En la clase de Inglés nos pidieron escribir una anécdota de Fiestas Patrias; y, me acordé de Curicó (mi tierra natal): del desfile del día 18 y de la ida al cerro Condell el día 19.
Me acordé de mi padre, de mi madre y de mis hermanos; cuando íbamos de picnic al cerro y a elevar volatines.
Mi papá era un experto. Elevaba incluso con cáñamo.
Era muy divertido ver a quienes trataban de cortarle el hilo a su volantín. Con el cáñamo, no se cortaba nunca.
Recuerdo ese chalón a cuadros (nosotros le llamábamos "charlón") que nos acompañaba todos los años y los infaltables huevos duros.
Lo pasábamos bien.
Con mis hijos alguna vez intentamos elevar volantines; pero las cometas de plástico no son lo mismo.
El volantín de papel y ponerle los tirantes; era todo un ritual.
Mi papá los elevaba sin cola.
Y se iban alto, bien alto y a mí me gustaba elevar.
Me gustaba mirar el cielo y ver esa nubes blancas, “gorditas” que aparecían y se movían con el viento.

Fue bonito recordar y les dejo esta nota para que Uds. también hagan el ejercicio

1 comentario:

  1. Pues nosotros hacíamos una maldad espantosa que consistía en ponernos en las cercanías de los niños que elevaban volantines atentos a que nos pidieran asistencia para elevarlo, esto era, ayudarles a lanzarlos al aire a una distancia del niño, entonces tomábamos el volantín y nos ibamos alejando; en ese proceso, - con el volantín a la altura de nuestro rostro -, le lanzábamos un " escupo" sin que fuese advertido, y, todos sabemos lo sensible que es el papel de volantín a cualquier gota de humedad. Luego de lanzarlo al aire, esperábamos pacientemente que sucediera lo inevitable, el papel se humedecía y en alguno de los "tiranteos" del niño, el volantín se rajaba completamente en el aire...y nosotros corríamos a apretarnos la guata de la risa...escondidos claro. Aunque era acto espantoso y cruel, lo recuerdo con cariño jejeje

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