martes, 17 de septiembre de 2013

Evaluación de Decisiones Estratégicas

Con curiosidad me inscribí en este curso, dictado desde Silicon Valley por Patricio del Sol Ph. D. Stanford; promocionado por la Universidad Católica de Chile y en forma gratuita.
Se inició el 8 de Julio de 2013 y se extendía por 5 semanas. Era un curso en web que compartía videos y material escrito; además de incluir trabajos en grupo con alumnos de habla hispana en todo el mundo.
Como suelo hacer con noticias como ésta; la compartí a mis colegas de Telvent Chile S.A.; y algunos también se inscribieron.
Al momento de conformar el grupo de trabajo, se me ocurrió sugerir constituirlo con quienes me habían comentado que se inscribirían; se nos sumó además una estudiante de pedagogía de Osorno.
Como quedé liderando el grupo, se me ocurrió usar Value Drivers como tema a emplear en la Evaluación.
Al principio lo pensé sólo como una exploración de la plataforma y pensé que resultaría similar al MOOC que hice el año pasado; pero el tema estaba más apartado de mi dominio y me resultó más complicado de lo que había estimado.
Sin embargo, con el apoyo del grupo conformado pudimos llevar adelante los ejercicios y también, a través de la plataforma Venture Lab, pudimos mantener una comunicación fluida con los integrantes y compartir feedback de los trabajos con otros grupos y otros participantes.
A  los organizadores también les sobrepasó la cantidad de interesados (algunas notas señalaban que éramos más de 110.000 inscritos).

En resumen, no sólo aprendí de esta forma de trabajo, sino que aprendí mucho sobre el tema tratado. Lo principal: que las decisiones estratégicas son las más irreversibles; aquéllas que implican un mayor compromiso; y que, aunque parezca obvio,  las decisiones se toman cuando hay más de una alternativa; por lo tanto es esencial generar varias alternativas.

También aprendí que a veces catalogamos de estratégicas, decisiones que no lo son. Son importantes, de alguna manera nos marcan el rumbo; pero si analizamos más profundamente, la mayoría son reversibles. Por lo tanto, ojo con esto (mucha atención); porque a veces nos “autoacorralamos” o nos encasillamos pensando en que estamos tomando “la” decisión y no vemos que hay muchos caminos, muchas opciones y también la posibilidad de revertir y transformar la decisión adoptada.

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