sábado, 20 de octubre de 2012

Como un árbol



Cada vez que voy al sur (Coñaripe) experimento una conexión especial con el cosmos.


Me encanta recordar a mis hijos, cuando eran pequeños, abrazando las araucarias del parque Nacional Villarrica exclamando:
 “¡Estoy abrazando historia!”

Es que efectivamente, los milenarios árboles tienen mucho que enseñarnos.


Parada al lado de uno de ellos y mirando hacia arriba pienso: están aquí para intentar alcanzar el cielo. 

Se relacionan con su entorno y se desarrollan como el vegetal que son y se alzan y se alzan hacia el cielo.

Siento que los seres humanos, como dice Maturana, en su autopoyesis también están y se relacionan con su entorno para alcanzar el cielo. Esa chispa vital, recuerdo del pasado, que me vincula con todo y con todos; y que me impulsa a ser más; no a tener más, sino a ser y a hacer más; porque siempre he pensado, así como dice Ken Robinson: "las ideas hay que regalarlas"; que los dones que tenemos, son también para regalarlos al universo.

1 comentario:

  1. Siii, para allá están dirigidas nuestras acciones y sentimientos !

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