sábado, 26 de mayo de 2012

Desentonando


Siempre me gustó esta frase de Mafalda.
Siento que me identifica plenamente.
También me gustó mucho cuando recibí un calendario del Hogar de Cristo que tenía la siguiente frase del Padre Hurtado: Regala una sonrisa – Nadie es tan pobre que no pueda darla y nadie es tan rico como para no necesitarla.
Hace tiempo que pensaba postear sobre esto; porque es verdaderamente increíble como la gente que transita en Santiago  ha perdido la capacidad de sonreír.
El año pasado que estuve en Buenos Aires, me fijaba en el “subte” - como le llaman ellos al “metro”; que la gente, aún cuando iba algo apretada no tenía el rostro amargado que distingue a muchos de los pasajeros en las horas punta de nuestro transporte. Aquí, a la más mínima provocación se desata la agresividad e incluso la violencia. Palabras duras, empujones y hasta golpes entre los pasajeros.
Incluso en la oficina; siempre me acuerdo que una vez en que estábamos muertos de la risa en una reunión (cosa que suele ocurrir en las reuniones que dirijo); entró el jefe y nos dijo: “¡¿Aquí venimos a trabajar o a pasarlo bien?!”. Me salió del alma y le respondí: “A las dos cosas”. Parece que lo descoloqué, porque no dijo nada, salió y cerró la puerta.
Este fin de semana estuve leyendo el libro de Pilar Sordo: “Bienvenido dolor”, que me prestó una colega; y en él, entre otras muchas otras cosas relativas a la felicidad nos invita a reflexionar sobre este tema.
No tengan miedo de sonreír; es fácil. Es un aporte de “buenas vibras” al entorno y, no sólo le sirve al que la recibe sino también al que la da.

1 comentario:

  1. Lo mas importante , sonreírle al mundo con optimismo y fe.
    y como diría el maestro ...
    Rie cuando todos estén tristes ....

    la risa remedio del alma.

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