martes, 26 de abril de 2011

Kinesiología Holística

La descubrí cuando mi hermano Kinesiólogo me sugirió llevar a mi hijo mayor a ver a su maestra; ya que tenía un problema reumatológico que resultó ser de origen emocional.
Tenía una hinchazón en una de sus rodillas y habíamos consultado a un traumatólogo, que nos derivó a un reumatólogo y este último nos contó una historia de terror: Quería infiltrar la rodilla con unos medicamentos que había que traer de Estados Unidos, con la posibilidad que mi niño quedara inválido por esta “artritis juvenil”.
Fue casi mágico ver cómo ella le consultaba al cuerpo de mi hijo lo que necesitaba.
Luego de ciertas estimulaciones, que después me contaron que se llaman “mudras”; ella le hizo una dígito-puntura y le dio unas flores de Bach que lo dejaron caminando sin problemas.
Todos los días era un suplicio ver cómo se bajaba del auto con dificultad; en cambio, al día siguiente de la consulta, saltó del auto y a mi esposo y a mí - como a los monos animados - se nos cayó la mandíbula inferior de asombro.
Más tarde la consulté yo misma para mis propios problemas emocionales; y no me canso de recomendar esta técnica para quienes no tienen explicación para sus dolencias físicas y para quienes sienten que la vida los está abrumando.

Les dejo sus datos:
Laijin Font :
Fono 2693006
Av. 11 de Septiembre 1945 Of.204 Providencia (Metro Pedro de Valdivia)

Y los de mi hermano, que ya concluyó sus estudios en esto:
Jaime Caamaño:
Fono 2114476
Centro Médico El Faro
Av. Apoquindo 5868 interior 


Es Kinesiología Holística. Pedir hora para una Evaluación Holística.

domingo, 24 de abril de 2011

Madre Teresa

En estos días, de recogimiento para algunos y festividad para otros, aprovecho de referirme a esta mujer pequeñita y “piola”, pero sin duda transformacional.
Por varios años fui colaboradora de uno de los hogares de ancianos que atiende su congregación en Batuco.
Unas hermanitas hindúes, risueñas y que no hablaban una gota de español, atendían a los viejitos. Vivían todos de la caridad.
Siempre admiré a la Madre Teresa porque, según supe, ella siempre decía: “Dios proveerá”. Y solía recorrer el mundo con un atadito de ropa y sin un peso en el bolsillo; pero siempre llegaba a destino y conseguía lo que iba a buscar.
Es que nada era para ella, todo era para los demás.
Hace tiempo que quería agregarla en mi etiqueta: “Personajes que me inspiran” y hace unos días me llegó su foto y su oración, por correo electrónico, de parte de un amigo.
Es que hace un tiempo alguien me hizo el comentario:”No hay que ser Madre Teresa en esto.”; pero yo creo que el mundo sería muy distinto, si hubiese más madres teresas. 

lunes, 18 de abril de 2011

Aprender y Desaprender

Hace algunos años, cuando escuchaba a Ana Torroja en televisión, en su presentación en Viña del Mar; me di cuenta que mis hijos también se sabían sus canciones.
¿Cómo era posible? Si yo no toqué nunca la música de ella en su presencia (generalmente escuchamos la música que le gusta a su papá; ya que él conduce el auto y decide lo que suena en él).
Resulta que, de pequeños, ellos viajaban al colegio en un transporte escolar y a la tía le gustaba Mecano.
Día a día escuchaban estas canciones y hoy se las saben y son capaces de cantarlas entonadamente.
“Cosas que sé y que no sé que sé”.
Fue lo que pensé al reflexionar sobre esto.
Cuántas cosas hemos incorporado, sin saber que ha ocurrido aquello.
Como me decía mi amigo Bunster:” ¿quién le metió en la cabeza a las mujeres el uso de tacos altos?” Los invito a ver su posteo.
Aprendemos aún sin proponérnoslo.
Así también vamos incorporando las buenas y las malas prácticas que se dan en nuestro mundo laboral; por lo que, a veces, como facilitadores, tenemos que invitar a conjugar y a vivir el verbo desaprender.

jueves, 7 de abril de 2011

Gestión del Conocimiento

Conocí por fin a Javier Martínez.
Hace tiempo mi amiga Carolina Adaros me envió un correo con una de sus Newsletter.
Desde entonces, las leo mensualmente ya que me inscribí en su distribución.
Me encanta porque dice las cosas que pienso: que el proceso educativo no se ha sintonizado con los tiempos que vivimos, que aprender no es acumular contenidos y que el conocimiento no es lo mismo que la información.
Hay un comercial que se apropió del “aprender haciendo”; y lo comparto plenamente. Es por ello que, estando en el ámbito de la Capacitación, Formación, Educación y el Coaching me interesa profundamente esto de la Gestión del Conocimiento.
Inicialmente me había autodenominado Gerente de Gestión del Conocimiento en el OTEC; pero me dejé convencer de escribir Directora de Capacitación en mi tarjeta de presentación. Me pareció más modesto. Sin embargo, es la Gestión del Conocimiento lo que me motiva. El cómo la gente aprende y comparte lo que sabe.
Personalmente me estimulo por aprender aquello que la gente me pregunta. Me estimula saber para dar a conocer.
Y algo tengo, porque la gente siempre me pregunta; no sólo en la oficina, sino también en la calle y donde quiera que esté.
Hace tiempo, en la Universidad, debatíamos con un compañero porque él quería saberlo todo, sólo por saber; a lo que yo replicaba: te volverías loco; porque el saber, aún cuando no ocupa lugar, exige ser entregado. Siempre pensé que el saber es para compartirlo, porque engrandece al que recibe y engrandece más al que da.
Me lo recordó la historia que contó Javier en su ponencia en el Seminario de RRHH “Gestión del Conocimiento: Nuevos Modelos de Gestión en la Economía Digital” que realizó la Cámara Oficial Española de Comercio de Chile, el día 22 de Marzo en Hotel NH, al que asistí: Un pobre se sentó al lado de un sabio y al sabio se le cayó un diamante. El pobre se lo pidió y el sabio se lo dio. El pobre salió corriendo para que el sabio no se arrepintiera. Pero después volvió y, en lugar del diamante, le pidió que le diera la sabiduría para desprenderse tan fácilmente del diamante.

El saber no es para uno, es para el colectivo; porque nos hace mejores a todos y si todos somos mejores, tendremos un mundo mejor.