jueves, 24 de marzo de 2011

Test de Suficiencia

Tengo tantos borradores de posteos que no sé por dónde empezar.
Lo haré por lo más contingente para mí.
Estoy tomando el Test de Suficiencia, en ISBAN Chile, al personal interno y externo.
Desarrollamos una lista de preguntas y respuestas relativas a la Metodología Corporativa que estamos implementando, en base al Material de Capacitación y algunas nuevas definiciones en el ámbito administrativo.
El set de preguntas y sus respuestas quedaron disponibles a través de la Intranet Corporativa y se envió a los proveedores de servicios informáticos.
Se citó a la gente a rendir el Test en forma presencial, individual y sin apuntes.
Desarrollamos diversas plantillas de pruebas, con preguntas con tres alternativas de respuesta cada una;  para que las pruebas sean distintas pero de complejidad equivalente; así evitamos la tentación de copia y difusión de las preguntas seleccionadas.
A muchos les sonaba un “volver al colegio”; lo que, por cierto, trae amarradas distintas emociones.
Algunos muy nerviosos… otros desafiantes y deseosos de demostrar lo buenos que son.
Hubo varios que venían a excusarse para darlo más tarde.
Unos estudiaron mucho… otros no tanto.
Hubo uno que me comentó - feliz - que el haber estudiado en su casa, le sirvió para motivar a su hijo para que también estudiara a su lado.
El Test sólo pretende obligar a que revisen los contenidos y “se informen”; porque “aprender” es un concepto más amplio que espero desarrollar pronto en mis próximos posteos relativos a los últimos seminarios a los que asistí.

viernes, 4 de marzo de 2011

Recordando el primer día de clases

Hoy retornaron mis hijos al colegio; y revisando la página de educarchile me encontré con el artículo de este nombre.
¿Cómo no recordar mi primer día en la Escuela N° 4  de Niñas - República del Brasil en Curicó?
Era temprano y estaba algo fresco. Me llevó mi mamá, con mi delantal de rayitas verdes con cuello y corbatita verde.
No tengo fotos porque en ese entonces no se tenían al alcance de la mano como se tienen hoy (incluso a un click del celular).
Pero jamás olvidaré lo feliz que estaba de llegar al Kinder.
Con mi bolsón de cuero café (tampoco existían las “rutilantes” mochilas que portan las niñas hoy) y mis cuadernos forrados con papel de envolver  (hasta el papel de regalo era un lujo en esos años. Ni hablar de forros plásticos, eran tiempos de papel).
Conocí a mi tía Eliana y a mis primeras compañeras y compañeros; porque a pesar de ser una escuela de niñas, el Kinder era mixto. Al lado estaba la escuela de hombres que los acogía después.
Ya desde entonces me gustaba ir al colegio; porque además de aprender, podía jugar con otras niñas y niños de mi edad.
Demás está decir lo que me gustaba hacer las tareas: dibujitos y letras en esos cuadernos mitad croquis y mitad caligrafía, o sólo croquis o sólo caligrafía.
Jugar en la casita de muñecas y con los cubos de madera de colores.
Alejarse del “cuarto oscuro” en el cual amenazaban encerrarnos si nos portábamos mal.
Volví feliz a casa a almorzar (sólo iba medio día) contando todo y añorando el día siguiente.
Caminaba todos los días de ida y de vuelta; porque tampoco eran tiempos de autos ni de transporte escolar.