jueves, 4 de noviembre de 2010

Mi Oferta

Mi oferta consiste en ser una agente de cambio y de gestión del conocimiento eficaz, eficiente y segura; comprometida con la calidad y el mejoramiento continuo; para, a través del trabajo en equipo y con un trato respetuoso, amable, empático, motivador y exigente; brindar servicios de excelencia.

¿Cómo llegué a esto?
Hace años asistí a un curso que se llamaba: Eficacia, Eficiencia y Seguridad.
Tenía que ver con Informática; pero, como siempre, también tiene que ver con la vida.
Al pensar en mi oferta creo que es lo que me distingue: ser eficaz, eficiente y segura.
Eficaz, porque hago lo que se tiene que hacer.
Eficiente, porque lo hago mejor que otros.
Segura, porque quien me contrate puede estar tranquilo en que obtendrá un servicio de calidad.
Me defino como comprometida con la Calidad y el Mejoramiento Continuo; porque a pesar de lo bien que se pueda hacer algo en un momento, esto siempre se puede mejorar.
Soy una apasionada por las cosas que hago y como trabajo convencida, puedo convencer a otros y motivarlos a desarrollarse y ser cada día mejores.
Me encanta la gestión de personas y hacer que las cosas sucedan.
Desde hace tiempo me he venido desarrollando en esa línea. El ejemplo más claro fue cuando estuve a cargo de una unidad que se llamaba “Gestión de Ambientes y Pruebas”. Nos reíamos mucho porque no hacíamos ni los ambientes ni las pruebas; pero gestionábamos a personas de distintas unidades y empresas para lograr construir los ambientes y realizar las pruebas. Siendo nuestra labor reconocida por toda la organización como impecable y fundamental; ya que éramos el equipo que entregaba la certificación de las partes para el paso de sistemas a Producción.
Siempre me gustó trabajar en equipo; porque creo que es la forma en que todos podemos poner lo mejor de lo nuestro al servicio de un objetivo que solos no podemos alcanzar. Fue así como fui parte de grandes equipos, a veces constituidos por pocas personas, pero grandes por los logros obtenidos para la organización y para cada uno de nosotros.
¿Cómo olvidar el Millenium?
¿Cómo olvidar el Proyecto ALTAMIRA?
¿Cómo olvidar a Procesos?
¿Cómo olvidar tantos equipos en que he participado y que he formado y a tanta gente que ha trabajado conmigo y que he visto crecer y desarrollarse?
Desde la ingeniería de sistemas, a la administración de sistemas, los encargados de las normas y la seguridad informática, los encargados de la gestión informática, los participantes en esa unidad que hacía de todo en tiempos de estabilización de fusión (le llamábamos; pesca, caza y fútbol) manejando hasta las adquisiciones de equipos y gestionando su instalación. El equipo de Gestión de Pruebas y Ambientes, que también tenía la misión de armar y mantener operativos los ambientes tecnológicos que se utilizaban en los procesos de capacitación dentro de la gestión de cambios de los proyectos.
En todos, con un trato amable y empático; pero exigente con la calidad.
No puedo dejar de agradecer a don Hernán Isotta; gran Gerente de Operaciones del Banco de Santiago, que se ocupó de entregarnos las mejores herramientas de Supervisión y Calidad Total a todos los supervisores de primera línea: cursos, apoyo, logística y - por sobre todo - su ejemplo, cercanía y respaldo.
Tampoco puedo olvidarme de ese “bichito” que llevo dentro y que me hace interesarme, desde niña, por aprender cada día más.
Por leer todo lo que cae en mis manos y por escribir, de modo entendible y ameno; para que otros se puedan superar.
“Ud. tiene un tema con la excelencia”, me decía un supervisor que tuve hace años.
Efectivamente, tengo un “temón” con la excelencia; y se lo debo a mi padre, que siempre me inculcó que debo dar lo mejor de mí. Ser correcta, honrada, respetuosa y cariñosa.
La cosa solidaria, creo que es algo que fructificó desde mí.
La cercanía con la Iglesia Católica, en mis primeros años (aunque también era mi papá el que me llevaba a misa) tuvo algo que ver con eso. Mis ansias por hacer la primera comunión, por confirmarme, por asistir y apoyar a otros fue lo que desde niña me ha hecho servir. Y por cierto, el gran ejemplo de mi madre: toda una vida de servicio a su familia, cuidando de todos sus hijos y; de su madre y de su esposo, hasta verlos partir. Postergándose por los demás. Cediendo para evitar conflictos; pero al mismo tiempo manteniendo la fuerza y el poder que otorga el decidir ceder.


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