miércoles, 20 de octubre de 2010

Los Mineros

La noticia ha recorrido el mundo y no podía dejar de hablar de ellos.
Yo, que soy una de las que había perdido la esperanza, que pensaba que estaban muertos y que sentía que “el montaje” del gobierno era vergonzoso.
¡Qué iban a invertir en sacarlos! Si para muchos eran un montón de “picantes”.
Una sonda exploratoria para salvar las conciencias y después decir que se hizo lo posible, pero que no había señales de vida … Se da por terminada la búsqueda, los entregamos a las manos de la madre tierra y de Dios.
Pero quiso la providencia que la sonda se desviara y llegara al famoso refugio (al cual no le tenía ninguna fe, luego de ver todas las “debilidades” de seguridad que tenía la mina) y ¡oh sorpresa!: Todos vivos. Todos bien.
No importa que el papelito haya sido escrito afuera. Lo importante es que están vivos y están bien.
Mis alabanzas a las familias que resistieron y empujaron a nunca abandonar la búsqueda.
Por la televisión vi salir al primer minero. Lo vimos con toda la familia.
Mis hijos me comentaban que la noticia era equivalente a lo que nosotros (sus papás) vivimos cuando el hombre pisó la luna; y no se fueron a acostar hasta que de la tierra emergió el primer hombre sobreviviente.
Estoy feliz, como todos, que se hayan dado así las cosas. Que una vez más Chile esté en las pantallas por su resiliencia; su capacidad de salir adelante a pesar de la adversidad.
Pero no estoy tan feliz cuando recuerdo las causas que dejaron a esta gente enterrada tanto tiempo. Cuando recuerdo las precarias condiciones en que se desenvuelven día a día, a pesar de ser gente más preparada de lo que muchos imaginábamos.
También en eso se nota que nos falta mucho por hacer. No sólo saber que las cosas no se hacen como se espera que se hagan, sino actuar en consecuencia.
Prevenir. Bendita palabra, tantas veces olvidada.
Escuchar las demandas y satisfacerlas.
Ya vimos que recursos hay; pero a veces están mal utilizados.
La rentabilidad no se logra robando o malversando; se logra cuando el dinero está al servicio de la gente y no la gente al servicio del dinero.

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