jueves, 28 de octubre de 2010

El caso de la Parvularia

Reflexionando sobre el bullado caso de la parvularia; me doy cuenta que en otra etapa de mi vida habría sido lapidaria con ella. Como profesional, como mamá y como mujer.
Sin embargo; hoy, que he tenido evidencia de muchos “olvidos involuntarios” de parte de algunos colegas informáticos; me parece que este hecho nos debe hacer reflexionar a todos en muchos aspectos.
Una  jefe de proyecto que se va a reunión a otro edificio y que “olvida” su cartera sobre el escritorio.
Un consultor que, ensimismado en “la pega”, se va de su casa y “olvida” cerrar la puerta. Su esposa lo llama después para decirle que pare.
Un ingeniero que, apurado por llegar al trabajo, sube al auto y “olvida” a su pequeño hijo escolar, dejándolo parado en la vereda, con su mochila a la espalda, ya que no alcanzó a subir al auto.
Todo esto recientemente.
Una reflexión sobre “el estorbo” que resulta para algunos tener hijos; ya que les impiden trabajar como se espera que lo hagan o divertirse como se han propuesto.
Es que el mundo está loco.
Recuerdo a Mafalda, con su frase: “¡Paren al mundo que me quiero bajar!”.
¡Paren!
Paremos.
Observémonos.
¿Qué estamos haciendo con nuestras vidas?
¿Qué estamos haciendo con nuestros hijos?
¿Por qué esos padres “no tienen tiempo” para llevar a sus hijos ¡al Jardín!?
Es que todos estamos “tan ocupados”; como decía y repetía Coco Legrand en su última rutina en Viña del Mar.
No quiero creer que hubo maldad o maltrato contra el pequeño. Porque eso sí que sería una locura más loca.
Igual, la mujer tendrá el resto de la vida para llevarlo en su conciencia.
Y nosotros; cómplices, que observamos y dejamos que todo esto pase; también. 

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